
Vamos a ponernos en situación, acabas de entrar a tu oficina, te sientas en tu despacho y piensas: “Ya es miércoles, mitad de semana, que rápida se ha pasado…” Cuando de repente te “saca” de tu sueño tu compañero alarmándote de que han entrado inspectores de Hacienda, para una “inspección rutinaria”.
Y ahí es cuando saltan todas las alarmas, porque te ha pillado por sorpresa y ahí un par de “cosillas” que no están en orden.
Después de esta introducción un poco alarmante, y más real de lo que estás pensando ahora mismo, vamos a ponernos en situación
Hacienda sabe más de lo que crees
Esa “inspección rutinaria” no ha surgido porque han tirado 15 expedientes al aire y el de tu empresa lo han elegido al azar. Antes de la inspección, Hacienda ya tiene constancia de toda esta información:
- Tus cuentas bancarias
- Tus facturas
- Tus clientes y proveedores
- Tus declaraciones
Si algo no sigue los patrones establecidos, tu nombre de empresa sale resaltado.
¿Y por qué me inspeccionan a mi?
Pues como hemos comentado anteriormente, por descuadres entre lo que declaras, ingresos que no coinciden, devoluciones de IVA altas, gastos dudosos y pérdidas que no tienen explicación.
Como puedes ver, no hace falta que no sea “grave”, con que no siga los patrones establecidos, ya basta.
¿Y que me van a pedir en la inspección?
Aquí la verdad que no es nada del otro mundo, Hacienda suele revisar lo siguiente:
- Toda clase de facturas (emitidas y recibidas)
- Declaraciones (IVA, IRPF y Sociedades)
- Extractos bancarios
- Contratos y sus justificantes
- Contabilidad
Si te piden explicación por algún tema de estos, y no puedes justificarlo, hay problemas.
¿Cómo es todo este proceso?
Bastante fácil: te notifican, te piden toda la documentación y lo revisan con detalle y te dan un resultado, eso sí, este proceso se puede demorar por meses.
Y todo esto puede tener tres finales diferentes:
- Aceptar: Pagar lo impuesto
- Acordar: Pactar un precio
- No estar de acuerdo: recurrir la sanción
Recomendamos siempre, para este y para todo lo que tenga que intervenir una firma, leerlo y entenderlo.
Cómo actuar
Aquí es donde se decide si se gana, o se pierde:
- Todo ordenado
- Entregar únicamente lo que te pidan
- No improvisar explicaciones
- No firmes sin entender
- Apóyate con profesionales
Hay que colaborar, pero con cabeza.
El problema no es la inspección, el verdadero problema es que te “coja” sin tener todo en orden, porque cuando llega, el momento de querer ordenar ya es tarde.
Si te sientes identificado con lo que hemos relatado, o crees que puede pasarte a ti o a algún familiar/conocido, pásale este post y llama al 96 22 66 437, escríbenos clicando aquí o déjanos un mensaje directamente en este artículo.